En medio de la creciente inseguridad en La Libertad, las autoridades enfrentan una urgente necesidad: combatir el hacinamiento carcelario y contener la expansión del crimen organizado. La situación en el penal El Milagro, donde más de 5 mil reos superan por miles su capacidad original, se ha convertido en una alarma nacional. Desde allí, según denuncias, se orquestan extorsiones y delitos con total impunidad.
¿Por qué se plantea construir un penal en Quiruvilca?
La propuesta del congresista Diego Bazán busca ubicar un nuevo penal en Quiruvilca, una zona ubicada a más de 4 mil metros de altura. El legislador insiste en que se trata de una medida viable y necesaria, debido a que el aislamiento geográfico reduciría el acceso a señales de telecomunicaciones, clave para cortar los vínculos entre reos peligrosos y sus organizaciones. Se trataría de una cárcel con cero contacto con el exterior y sin posibilidad de comunicación ilegal.
¿Qué problemas enfrenta actualmente el penal El Milagro?
El penal El Milagro, en Trujillo, fue diseñado para menos de 2 mil internos, pero hoy alberga más de 5 500. Según Bazán, se ha convertido en una «escuela del crimen» donde jóvenes detenidos por delitos menores son reclutados por bandas. La falta de control del INPE ha permitido que allí se planifiquen asesinatos y circulen drogas y alcohol sin freno.
¿Cuáles son los obstáculos para construir este penal?
A pesar de que el gobierno prometió en 2023 la construcción de cinco penales con una inversión inicial de 100 millones de soles, no se concretó ningún avance. El congresista Bazán desconfía del cumplimiento de esta promesa en lo que resta del mandato y exige al menos un expediente técnico listo y el inicio simbólico del proyecto. La propuesta lleva más de dos años sin ser ejecutada, generando frustración e incredulidad entre los ciudadanos.
¿Qué otras medidas plantea el congresista para reducir el crimen?
Además de construir nuevos penales, Bazán propone trasladar a 5 mil cabecillas de bandas a cárceles de máxima seguridad, incluso en el extranjero. Aunque reconoce que esta medida no solucionaría el hacinamiento, sostiene que sí rompería la cadena de mando criminal. Defiende esta idea como un mecanismo inmediato de contención mientras se concreta la infraestructura penitenciaria.


