Diez ex internos del penal El Milagro, en la provincia de Trujillo, se dedican a la fabricación o elaboración de calzado, cerámica y ropa, pues aprendieron a elaborar dichos productos mediante el programa “Cárceles productivas”. Guillermo Rodríguez es un joven de 32 años que en el pasado cometió errores; sin embargo, supo encaminarse al bien y ahora tiene su negocio de ropa deportiva guiara sport.
El hacinamiento del penal de El Milagro, que alberga a más de 5 mil presos, cuando tiene capacidad para 1500, origina que al menos un 50% de los internos sentenciados no accedan a los talleres productivos. Guillermo comentó que le costó 6 meses de insistencia ingresar a confección textil. Hoy muestra con orgullo sus creaciones.

“Nunca es tarde para comenzar de nuevo”, esa es filosofía de vida de Catalina Ortiz. Ella aprendió en su larga estadía de 10 años a elaborar hermosas manualidades que ayudan al sustento de su hogar. Sin embargo, no olvida a sus compañeras aún presas que, debido a la sobrepoblación carcelaria, aún no se capacitan.
Ante esta problemática Rocio Valdez, directora nacional de Medio Libre, programa del INPE, que acompaña en el aprendizaje y emprendimiento a los ex internos que han recobrado su libertad con beneficios penitenciarios, afirmó que hace falta inversión en las carceles del pais.



