Las tradiciones de Trujillo siempre tienen un impacto emocional en la población, y el señor de los milagros no fue la excepción en el cierre del mes morado, donde miles de fieles se concentraron desde tempranas horas en el Centro Histórico. La actividad se desarrolló desde la parroquia San Miguel Arcángel con una misa de despedida que alimentó el espíritu religioso de la ciudadanía. La imagen inició su desplazamiento a las 8:00 a.m., elemento que se volvió punto de partida para una jornada marcada por cánticos y plegarias.
¿Qué detalles dejó la procesión del Señor de los Milagros?
La procesión avanzó por las principales calles hasta la iglesia Jesús de Nazaret y luego la sede del Ministerio Público, donde cientos de devotos entregaron flores y cánticos. Antonio Ibañez, integrante de la Hermandad, afirmó que el recorrido se amplió y una parte se ejecutó en móvil por distancia, antes de retomar la tradición en hombros. La fe se mantuvo en cada tramo del recorrido, según los propios testimonios.
¿Qué pedido hicieron los ciudadanos durante la jornada?
Diversos participantes expresaron plegarias enfocadas en la seguridad del país, en medio de un contexto marcado por delitos y extorsiones. Un devoto mencionó que pedían salud y protección para todos los peruanos sin distinción. Los mensajes emocionales se entrelazaron con el paso pausado del Cristo Moreno.
¿Cómo se vivió el ambiente en las calles?
Las calles lucieron teñidas de morado, color tradicional del mes, que identificó a familias completas y adultos mayores rezando el rosario. Jóvenes, adultos y niños acompañaron en cada cuadra el paso de la imagen religiosa. Este desplazamiento reforzó el sentido de pertenencia colectiva en torno a símbolos de devoción.
¿Qué significó el cierre de las festividades para la ciudad?
El recorrido final del Cristo Moreno marcó el cierre oficial de octubre y con ello, del mes morado en Trujillo. La imagen ingresó finalmente al Templo de Santo Domingo donde fue guardada en medio de profundo silencio y reverencia. La jornada reafirmó la permanencia de una tradición que cada año continúa uniendo corazones.


