En la región La Libertad, la situación del empleo juvenil refleja una realidad compleja que afecta al desarrollo social y económico. Un reciente diagnóstico elaborado por la ONG CEDEPAS Norte mostró que el 21.5 % de jóvenes no estudian ni trabajan, cifra que en términos absolutos representa a más de 115 mil personas. Este escenario evidencia la necesidad de reforzar políticas públicas y proyectos que permitan cerrar las brechas laborales y educativas en la zona.
¿Qué reveló el diagnóstico sobre empleo juvenil?
El estudio fue cofinanciado por Manos Unidas y la Unión Europea dentro del proyecto denominado Impacto Joven. Entre los hallazgos más relevantes se identificaron carencias en la experiencia laboral, dificultades socioeconómicas y desigualdades de género. Muchos jóvenes carecen de historial de trabajo previo y no cuentan con recursos económicos para iniciar o concluir estudios técnicos o universitarios.
¿Qué pasa con los egresados que sí logran estudiar?
Los que culminaron carreras técnicas o universitarias enfrentaron otro problema: la falta de especialización. El mercado laboral actual demanda profesionales con formación específica y competitiva, situación que limita las oportunidades de quienes egresan sin una capacitación adicional. Esto genera que varios jóvenes se incorporen a trabajos de baja remuneración o fuera de su campo de estudio.
¿Cómo impactan las brechas de género en el empleo juvenil?
El diagnóstico también detectó una marcada desigualdad. Las mujeres perciben en promedio 833 soles menos que los hombres con el mismo nivel educativo. Además, un 56.2 % de ellas se desempeña en empleos precarios y no formales. Estas cifras evidencian la urgencia de políticas de igualdad que aseguren mejores condiciones para las jóvenes liberteñas.
¿Se repite este panorama en otras regiones del norte?
Según el director general adjunto de CEDEPAS Norte, Segundo Obando, la radiografía de la problemática juvenil también se extendió a Cajamarca y Piura, donde los resultados muestran similitudes. La falta de oportunidades laborales y educativas afecta a una parte significativa de la juventud en estas regiones, lo que plantea un reto urgente para las autoridades locales y nacionales.


