El colmo. A pocas horas de iniciarse el Corso Internacional de Primavera en Trujillo, las avenidas España y Juan Pablo II lucen sin ninguna silla para que los asistentes disfruten cómodamente el paso de guaripolas y bastoneras. El alcalde condenado y suspendido Arturo Fernández dispuso su retiro. La pregunta es ¿piensa que el público soportará tantas horas de pie? ¿Un niño o adulto mayor podrá permanecer parado por casi cuatro horas? y los turistas? ¿Acaso la Municipalidad Provincial de Trujillo brindará sillas o bancas gratuitamente?
La aún autoridad dice que las personas pueden traer sus silla o bancos desde sus casas, pero cree que un microbus permitirá que las personas suban con los asientos; por tanto, les obliga a pagar por un taxi.
Hay que recordar que este alcalde perjudicó el turismo con el Concurso de Marinera y ahora también está perjudicando el Festival de Primavera. Un total despropósito de la autoridad municipal que carece de criterio.



