Ana Estrada, una paciente que padecía de polimiositis, una enfermedad autoinmune que afecta los músculos esqueléticos, falleció el domingo 21 de abril tras optar por la eutanasia. La activista por los Derechos Humanos, que luchaba por su derecho a morir con dignidad, decidió poner fin a su sufrimiento conforme a sus propios términos y en pleno control de su autonomía.

Procedimiento médico de eutanasia

El procedimiento médico se realizó conforme al «Plan y Protocolo de Muerte Digna» aprobado por EsSalud, en cumplimiento de una histórica sentencia de la Corte Suprema peruana emitida el año 2021. Esta sentencia permitió a Ana ejercer su derecho fundamental a una muerte digna, reconocido por primera vez en la historia del Perú.

Historia de Ana Estrada y su lucha por la dignidad

Ana Estrada fue diagnosticada con polimiositis a los 12 años, una enfermedad degenerativa e incurable que debilita progresivamente los músculos. A pesar de su diagnóstico, Ana continuó adelante, estudiando en la universidad y ejerciendo su profesión. Sin embargo, en 2015 su salud se complicó, lo que la llevó a depender de medios invasivos para mantenerse con vida.

Precedente en la justicia peruana

El caso de Ana Estrada marca un precedente en la justicia peruana al reconocer el derecho de todos a morir con dignidad. Esta decisión generó una discusión seria sobre el tema de la muerte digna en el país y abre la puerta para que otros casos similares sean considerados por los tribunales.

En su comunicado, la abogada de Ana, Josefina Miró Quesada, expresó el agradecimiento de Ana a todas las personas que la acompañaron en su lucha y apoyaron su decisión con amor y empatía. Ana también reconoció el papel de los funcionarios públicos que patrocinaron su caso y defendieron su derecho a morir con dignidad.