El 22 de abril de 1997, 143 comandos de la Operación Chavín de Huántar liberaron a 72 rehenes que llevaban cinco meses secuestrados por terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Esto ocurrió en la residencia del embajador japonés en el Perú, Morihisa Aoki.

Inicialmente, fueron más de 400 las personas secuestradas.Este rescate fue reconocido a nivel mundial y los militares que participaron ya tenían experiencia en los enfrentamientos del Cenepa y el Huallaga. Sin embargo, hubo fallecidos.

La alegría entre los invitados se convirtió en días de angustia. Allí estaba presente la crema y nata de la sociedad peruana y la diplomacia acreditada en Lima, hasta que una estruendosa explosión acabó con la fiesta que avizoraba apoteósica.

Y de inmediato aparecieron los rostros encapuchados del terror, disparando a diestra y siniestra y obligando a los invitados a tirarse al piso.

“Nadie se mueva carajo” (…) “Permanezcan en el suelo o les volamos la cabeza”, se les escuchó gritar a Néstor Cerpa Cartolini, “camarada Evaristo”, jefe de la columna asaltante MRTA.

¿Qué pedían por dejar en libertad a los rehenes?

Para liberar a los rehenes, los terroristas exigían la liberación de 465 miembros de su agrupación que se encontraban en distintos penales de nuestro país. Además, pedían un pago de impuestos de guerra a cambio; sin embargo, el gobierno peruano desistió de esta idea, por lo que durante cinco meses estuvieron bajo negociaciones.

¿Cómo inició el rescate?

La operación inició tras una serie de explosiones en varias partes de la embajada. De esa forma, los militares podrían ingresar y enfrentarse a los emerretistas quienes con armas en mano se resistían a ser sacados.

 

Fue así como se produjo una confrontación entre ambos bandos, finalmente se rescataron a 71 rehenes, puesto que algunas personas perdieron la vida durante el rescate