En Cajamarca, un grupo de arqueólogos descubrió un ritual inca de clausura en el sitio arqueológico de Wancasanga, ubicado en el valle de Condebamba, a unos 3,400 metros de altitud. El hallazgo ocurrió en la cima conocida como Huaman Orco, dentro de un recinto que formó parte de este asentamiento prehispánico.
Los investigadores localizaron 18 vasijas ceremoniales completas y 11 artefactos de piedra, entre ellos batanes, manos de molienda y azadas. Los objetos aparecieron en una capa de relleno colocada para inactivar religiosamente el espacio y bloquear el acceso entre un recinto y la plaza principal. La disposición de los materiales indica que no se trató de simples restos constructivos, sino de un depósito realizado como parte de un acto ritual.
¿Qué función cumplió la huanca sacra encontrada?
En la parte superior del depósito se encontró de manera vertical una huanca, un monolito asociado a una función tutelar dentro de las prácticas religiosas andinas. La pieza fue colocada para sellar de forma definitiva el acceso al recinto, como parte del proceso de clausura del espacio. El hallazgo permite observar cómo una construcción podía ser cerrada mediante un acto ceremonial antes de que el lugar fuera transformado.
¿Qué revela el hallazgo sobre el pasado de Wancasanga?
La clausura permitió identificar evidencias correspondientes a una primera etapa constructiva del recinto, que posteriormente fue modificada mediante nuevas edificaciones. Los arqueólogos también recuperaron fragmentos de cerámica asociados a las tradiciones Cajamarca e Inca provincial, lo que muestra que el asentamiento experimentó diferentes procesos de ocupación y transformación. En el mismo sector se encontraron además 12 colcas o depósitos circulares, vinculados con la capacidad de almacenamiento y control territorial durante el Tahuantinsuyo.
¿Por qué Wancasanga es importante para la arqueología?
El sitio comenzó a ser registrado en 1989 por el arquitecto José Pineda Quevedo, quien realizó un catastro sobre los patrones de asentamiento del valle. Más de tres décadas después, las investigaciones retomaron impulso mediante prospecciones y excavaciones en los sectores C y D, bajo la autorización establecida en una resolución directoral emitida en 2026. Las nuevas investigaciones buscan ampliar el conocimiento sobre la presencia del Tahuantinsuyo en la sierra de Cajabamba y su relación con otros sitios arqueológicos cercanos.



