Arequipa mantiene una relación particular con Kola Escocesa, una bebida que forma parte de la identidad comercial de la ciudad y cuya historia se remonta a mediados del siglo XX. La marca nació dentro de Empresa Yura, negocio familiar que los Odiaga desarrollaron desde una pequeña operación vinculada con las aguas minerales de Yura.
¿Cómo nació Kola Escocesa en Yura?
La historia comenzó en 1948, cuando Armando Odiaga llegó a Arequipa con experiencia comercial en esencias, fragancias y sabores. En Yura encontró acceso a tres vertientes de agua mineral y un espacio para iniciar una producción que inicialmente utilizó una llenadora de una sola válvula y permitió elaborar unas 20 cajas diarias.
En 1950, Armando Odiaga creó Kola Escocesa y su esposa, Carmen Arias, asumió la primera etapa de comercialización. El nombre de la bebida tiene distintas versiones, aunque una explicación recogida por la familia lo relacionó con San Andrés, santo patrón de Escocia, cuya iglesia se encuentra en Yura Viejo.
Antes de consolidar a Kola Escocesa como su principal marca, Empresa Yura experimentó con diferentes productos para competir en un mercado donde también estaban presentes marcas como Crush, Fanta, Coca-Cola e Inca Kola. Entre esas propuestas figuraron California Orange, Peru Kola, Bambini Néctar de Oro y Ferroquina Guaraná.
¿Por qué fracasó la expansión de Kola Escocesa a Trujillo?
La empresa intentó salir de Arequipa en 1961, después de los terremotos que afectaron la ciudad y en medio de una etapa de recesión económica. La familia Odiaga eligió Trujillo como su primer destino fuera de Arequipa y presentó un portafolio de cinco bebidas, pero el proyecto enfrentó dificultades por la reposición de botellas de vidrio y la competencia local.
La operación en Trujillo terminó después de tres años y quedó como la principal apuesta fallida en la historia de la compañía. El modelo dependía de recuperar los envases para mantener la producción, pero parte de las botellas no retornaba a la empresa, lo que elevó los costos logísticos y afectó la continuidad del negocio.
¿Cómo los Odiaga evitaron la venta de Empresa Yura?
Durante la década de 1970, Empresa Yura atravesó problemas de liquidez, conflictos laborales y cambios derivados de las regulaciones del gobierno militar. Armando Odiaga evaluó vender la compañía, pero su hijo Fernando Odiaga, quien se encontraba en Inglaterra realizando estudios de ingeniería química, pidió un año para intentar recuperar el negocio.
Ese periodo de 12 meses terminó cambiando el rumbo de Empresa Yura y permitió que Fernando asumiera la conducción del negocio familiar. Tras reorganizar los procesos productivos y afrontar los problemas internos, su permanencia se convirtió en el relevo de la segunda generación y permitió que la empresa continuara bajo el control de la familia. En 1978, Empresa Yura pasó a constituirse como Sociedad de Responsabilidad Limitada y consolidó una nueva etapa empresarial.



