El inicio del año en Trujillo llegó acompañado de movimiento comercial en los principales centros de abasto, donde los precios de los productos básicos marcaron la pauta para las familias. En este contexto diario, el terminal pesquero de Buenos Aires, ubicado en el distrito de Víctor Larco Herrera, se convirtió en un punto clave para quienes buscaron opciones económicas y saludables. La pota barata se posicionó como el recurso hidrobiológico más accesible para el consumo popular.
¿Por qué la pota barata atrae a las familias trujillanas?
La pota barata, ofrecida a 2 soles el kilo, destacó como una alternativa ideal para las amas de casa y comerciantes minoristas. Según explicó el biólogo César Pilco, este recurso llegó desde el sur de Chimbote, lo que permitió un abastecimiento constante para el público local. El bajo precio facilitó su inclusión en diversos potajes como ceviche, chicharrón o picante, reforzando su valor nutricional y económico.
¿Qué ocurrió con el jurel fresco en el terminal pesquero?
A diferencia de semanas anteriores, el jurel fresco no ingresó al mercado mayorista de la ciudad. En su lugar, solo se comercializó jurel congelado, con un precio aproximado de 7 soles el kilo. De acuerdo con especialistas, esta situación respondió a condiciones ambientales y a las cuotas de extracción, factores que limitaron el traslado del recurso hacia el norte del país.
¿Cómo variaron los precios del pescado blanco?
Otros productos hidrobiológicos mantuvieron precios elevados en comparación con la pota. La corvina alcanzó los 35 soles, la cabrilla se ofreció entre 20 y 23 soles, mientras que la dorada llegó a 16 soles. Estos costos reflejaron la menor oferta de pescado blanco en los primeros días del año, según comerciantes del terminal.
¿Se espera mayor abastecimiento en los próximos días?
Especialistas indicaron que el abastecimiento de recursos como el jurel podría regularizarse en los siguientes días. Mientras tanto, el terminal pesquero continuó operando con productos congelados para cubrir la demanda. La pota barata se mantuvo como la opción más viable para el consumo diario de la población trujillana, en un escenario de precios variables.


