En el distrito de La Esperanza, uno de los sectores más poblados de Trujillo, el día a día de los vecinos de la segunda etapa de Manuel Arévalo se vio alterado por una obra paralizada que permanece inconclusa desde hace varias semanas. Lo que inició como un proyecto de mejora vial terminó convirtiéndose en una situación que afecta la convivencia, la movilidad y, sobre todo, la salud pública de decenas de familias. Los trabajos se detuvieron dejando buzones abiertos y aguas servidas expuestas en plena zona urbana.
¿Por qué la obra paralizada genera un riesgo sanitario?
De acuerdo con José Talavera, presidente de la junta vecinal, el principal problema se origina en el alcantarillado colapsado del sector, cuya antigüedad provocó hundimientos constantes y el afloramiento de aguas residuales. Esta situación generó focos infecciosos que afectan especialmente a niños y adultos mayores. Los vecinos reportaron malos olores, presencia de insectos y roedores, además de casos de irritación en la piel y malestares físicos.
¿Qué ocurrió con los buzones de alcantarillado?
Durante la ejecución de la obra, el paso de un volquete provocó el hundimiento del terreno cerca de un buzón, dejando al descubierto el grave deterioro de la red. La empresa contratista realizó el cambio de la estructura, pero al intentar conectarla, el sistema colapsó nuevamente por atoros persistentes. A pesar de las intervenciones de Sedalib, el problema reapareció en pocos días, evidenciando el mal estado de los tubos principales.
¿Qué reclaman los vecinos a las autoridades?
Los moradores señalaron que el proyecto municipal solo contempló el cambio de la carpeta asfáltica y no incluyó la renovación de la red matriz de alcantarillado. Según indicaron, sin esa intervención integral, la pista volverá a hundirse en pocos meses. La exigencia principal es la actualización del proyecto para evitar que el problema se repita.
¿Cuál es el peligro inmediato en la zona?
Además del riesgo sanitario, los buzones abiertos representan un peligro para la integridad física de los vecinos. En una zona densamente habitada, la falta de cercado expone a posibles caídas, especialmente de menores de edad. Los vecinos esperan una pronta respuesta de la Municipalidad de La Esperanza para culminar la obra o asegurar el área mientras se define una solución técnica.

