El avance sin precedentes de la minería ilegal es una amenaza creciente para la conservación de la selva amazónica de Ecuador. En los últimos cinco años, al menos 1660 hectáreas de selva han sido devoradas, según los estudios realizados a través de imágenes satelitales.
Esta fiebre de la minería se disparó con la pandemia, según fuentes oficiales. El Gobierno lo atribuye al poder económico del narcotráfico. Hay cinco focos de preocupación en la Amazonía por su extensión y por estar dentro de reservas naturales.
Se ha advertido de 257 hectáreas depredadas por minería desde 2021 en el territorio indígena de Shuar Arutám y 25 hectáreas desde 2019 dentro del Parque Nacional Podocarpus, un área donde está prohibida cualquier forma de minería.



