En Amazonas, la lucha contra la minería ilegal marcó un nuevo episodio con un megaoperativo de gran magnitud. La Policía Nacional llegó hasta la frontera con Ecuador para intervenir un campamento de mineros ilegales que operaban en la comunidad nativa de Kumpanan, en el distrito de El Cenepa. Las explosiones que destruyeron maquinaria y equipos retumbaron en medio de la selva amazónica, dejando huella en la región.
¿Qué maquinaria destruyó la Policía en el operativo?
Durante el operativo, los agentes destruyeron 22 excavadoras, 14 motores y 25 campamentos, además de insumos y otros equipos usados para la extracción ilegal. Todo este material fue valorizado en más de 80 millones de soles, lo que representa un duro golpe a las redes dedicadas a esta actividad ilícita. La magnitud de la pérdida económica busca desincentivar el retorno de los mineros ilegales.
¿Dónde se ejecutó la interdicción contra la minería ilegal?
La acción se desarrolló en un área de 25 kilómetros dentro de la comunidad nativa de Kumpanan, ubicada en el distrito de El Cenepa, provincia de Condorcanqui. Este punto, por su ubicación en la frontera con Ecuador, representa una zona crítica de operaciones ilícitas que afecta directamente a las comunidades locales y al ecosistema amazónico.
¿Quiénes participaron en el megaoperativo?
El despliegue policial, denominado “Fortaleza Amazónica 2025”, estuvo liderado por la Dirección de Medio Ambiente de la Policía Nacional del Perú. También participaron agentes de la Dirección de Operaciones Especiales, la División contra la minería ilegal y representantes del Ministerio Público, quienes certificaron el procedimiento.
¿Por qué es importante este golpe contra la minería ilegal?
Este tipo de intervenciones busca frenar el impacto ambiental y social de la minería ilegal, que contamina ríos, afecta la biodiversidad y pone en riesgo la salud de las comunidades nativas. El operativo envía un mensaje contundente sobre el compromiso del Estado frente a estas prácticas que amenazan la Amazonía. Sin embargo, especialistas advierten que los mineros ilegales suelen reubicarse y persistir, lo que plantea el desafío de mantener la vigilancia constante.



