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Madres becadas, ejemplo de esfuerzo y perseverancia

Conoce la historia de tres madres que adquirieron una beca de estudios para salir adelante. Además de estudiar trabajan para solventar los gastos de su hogar.

Mercedes Ruiz Quispe

Ella se propuso cuando nació su hija cuidarla en cada etapa de su vida y, a la vez, continuar su sueño de ser profesional.  Por ello, a diario alista sus útiles para ella acudir a la universidad y llevar a su hija al colegio.

Mercedes es oriunda de Lima, pero fue criada por sus abuelos y tíos en Urcos, departamento de Cusco. Desde pequeña apoyaba el negocio familiar, por lo que continuó sus estudios escolares en un Centro de Educación Básica Alternativa (Ceba) los fines de semana. Desde el colegio supo que su vida y la de su familia podía transformarse con la educación, por ello se propuso ser una profesional.

Tras acabar la secundaria se preparó desde su casa para ingresar a la universidad mientras que seguía trabajando. Tiempo después, quedó embarazada y determinó dar lo mejor de sí misma para salir adelante. Se inscribió en el centro preuniversitario de la Universidad Nacional San Antonio de Abad para postular a la carrera de Agronomía, sin embargo, no logró ingresar.

No se dio por vencida y decidió postular por segunda vez, sí logró ingresar. Ya durante su educación superior, trabajaba en diferentes oficios y no lograba desempeñarse correctamente en la universidad. A pesar de ello, obtenía altas calificaciones.

En el 2019 postuló al Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación y resultó ganadora. Ahora está próxima a egresar y hace algunos meses inició su propio emprendimiento de venta de plantas.

Karina Yupanqui Peña

Ella se levantaba todos los días a las 5 a. m. para ir a vender pan, junto con sus hermanos, en las calles de Huamanga, de su natal Ayacucho. Luego, debía ir a su colegio. En el colegio, fue considerada como ejemplo de esfuerzo y perseverancia porque a pesar de tener esta rutina, sobresalía por sus notas frente a sus demás compañeros.

Desde la secundaria le llamo la atención el tema de planificación familiar y cuidados reproductivos. Desde pequeña sintió el deseo de servir a las personas y supo que su vocación era la Obstetricia. Tras acabar el colegio, se matriculó en una academia universitaria para estudiar en las mañanas y trabajar en las tardes y las noches.

Por sus destacadas notas en la universidad, Karina resultó ganadora de una beca del Pronabec, beneficio que le permitió dedicarse plenamente a sus estudios. Esto también le permitió apoyar en diferentes voluntariados organizados en la época de la pandemia, 2020 y 2021, en la Municipalidad de Huamanga y en radios comunitarias.

Finalizadas sus labores académicas, decidió formar su familia, realizando así sus atenciones preconcepcionales antes del embarazo, luego al quedar embarazada llevó todos sus conocimientos a la práctica, como con los cuidados prenatales. Ahora, como madre de un bebé de 4 meses, también trabaja en la elaboración de su tesis y se prepara para iniciar su Sérums.

Erika Arce Anibal

Para cursar su quinto de secundaria se tuvo que mudar a la ciudad de Pucallpa, sentía cierto temor de no adaptarse. Salía de su comunidad Shipibo-Conibo en Ucayali porque sus padres consideraban que en Pucallpa podía tener más oportunidades de aprender el Castellano y estudiar. Ella se prometió que al lugar que fuese conservaría su cultura nativa.

Tras acabar el colegio estudió la carrera de Secretariado, la terminó y obtuvo su título técnico. Trabajó en ese oficio sin dejar de realizar tejidos y confecciones con diseños shipibos, los que también vendía. A los 28 años quedó embarazada, comenzó a buscar otras opciones de trabajo y se convirtió en asistente de educación inicial; es ahí donde se enamoró de la carrera. Continuó trabajando algunos años y decidió estudiarla como segunda carrera.

A sus 36 años ingresó a la carrera de Educación Inicial Bilingüe de la Universidad Nacional Intercultural de la Amazonía. Su empeño se mostró en sus altas notas obtenidas en la universidad, por lo que también salió ganadora de una beca del Pronabec. Erika le enseñó a su hija, quien ahora tiene 9 años, el arte de su cultura shipiba, y la niña también elabora algunas prendas.