Las jirafas, conocidas por sus cuellos largos y majestuosos, están al borde de ser declaradas especies en peligro de extinción. Según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), las poblaciones de estas especies han disminuido drásticamente debido a la caza furtiva, la urbanización y el cambio climático.
La USFWS propuso incluir a cinco subespecies de jirafas en la lista de especies amenazadas. Esto incluiría la prohibición de importar productos derivados como pieles y huesos, una práctica que afecta gravemente a su conservación.
El cambio climático y la sequía en África Oriental han devastan los ecosistemas, reduciendo las fuentes de alimento y agua para las jirafas. Estas condiciones aumentan la presión sobre su supervivencia.
Las jirafas del norte de África, como las de Kordofán y Nubia, sufrieron una caída del 77 % en su población desde 1985. Esta drástica reducción pone en evidencia la necesidad de medidas inmediatas para su protección.


