Los medios japoneses anunciaron la llegada de las mandarinas Satsumas, importadas desde Perú. El regreso de esta fruta a este país tiene un significado muy importante, ya que fue en 1940 que inmigrantes japoneses la incorporaron a la agricultura peruana.

Los supermercados locales promocionan la presencia de estas mandarinas como un «¡Regreso a casa desde la tierra del sol!», mencionando el origen y la historia de esta fruta cítrica y su relación con los antepasados japoneses que contribuyeron a su cultivo en Perú.
En Japón, los consumidores mantienen una exigencia alta, debido a esto el control que se mantiene con respecto a los aditivos y conservantes que se emplean. Sin embargo, los importadores de este país manifestaron su entusiasmo y satisfacción por la excelente calidad de las mandarinas peruanas, realzando la cooperación con los empresarios peruanos durante todo el proceso.

La llegada de mandarinas peruanas a Japón es un gran logro y demuestra la variedad de nuestra biodiversidad para llegar a más países.


