Sobre sillas malogradas, bajo el sol, soportando el calor y el frío de todos los días, las más de 30 personas exigieron mejores condiciones para estar a la espera de los resultados de sus seres queridos.
Frente a los pocos casos positivos de la COVID-19 que se registran en la región, solicitaron que se les puedan permitir el ingreso a este nosocomio, dado que muchos de ellos tienen que dormir en el frío cemento un promedio de cinco a siete días.



