En Trujillo, el miedo se ha apoderado de las calles debido a una nueva escalada de violencia contra los colectivos de la empresa Gran Chimú, que cubren la ruta Trujillo – El Porvenir. Esta situación se agrava con las constantes amenazas por parte de extorsionadores que exigen pagos para permitirles trabajar. Uno de los vehículos fue incendiado como advertencia por parte de las mafias criminales.
¿Qué ocurrió con el vehículo incendiado en Trujillo?
El reciente incendio de una unidad dejó un fuerte mensaje para los trabajadores: si no pagan, podrían correr la misma suerte. Los extorsionadores están cumpliendo sus amenazas, elevando la tensión entre los conductores que ya temen por sus vidas y por el futuro de su trabajo. El ataque no fue al azar, sino parte de una serie de represalias ante la negativa de pagar “cupo”.
¿Quiénes están detrás de las amenazas a Gran Chimú?
Uno de los 120 conductores entrevistados reveló que el conflicto se da entre bandas criminales conocidas como “la jauría” y “los pulpos”. Ambas se disputan el control de los cobros ilegales en la ruta. Los choferes aseguran que no pagan extorsión y por eso son blanco de ataques violentos.
¿Cuál es la situación actual de los paraderos de la empresa?
La empresa no cuenta con un paradero formal, ya que temen concentrar sus unidades y ser objetivo de nuevos ataques. Esta informalidad agrava aún más la inseguridad para conductores y usuarios. Se sienten desprotegidos, sin un punto fijo donde puedan estar bajo resguardo policial.
¿Qué acciones han tomado los conductores ante las amenazas?
Los conductores han pedido apoyo urgente a la Policía Nacional para trabajar sin miedo. Necesitan garantías para seguir operando y llevar un sustento a sus familias. Mientras tanto, continúan con su labor, expuestos y esperando que las autoridades intervengan de manera decidida.



