El director de la Defensoría Nacional Anticorrupción, Eduardo Herrera, cuestionó la decisión de la Junta Nacional de Justicia de acelerar la elección de un nuevo jefe de la ONPE en pleno proceso electoral. “Me parece muy prematuro”, afirmó, al señalar que un concurso de esa magnitud requiere garantías, plazos adecuados y transparencia. En esa línea, consideró que lo más razonable es que una jefatura interina conduzca la institución hasta la segunda vuelta para evitar mayores riesgos.
En ese contexto, advirtió que las decisiones apresuradas pueden generar más incertidumbre en un sistema ya tensionado. Sostuvo que cualquier designación exprés podría afectar la credibilidad del proceso y abrir cuestionamientos sobre la independencia de las autoridades. Además, señaló que la reorganización de la ONPE en un periodo tan corto resulta inviable frente a la complejidad de una segunda vuelta electoral.
Finalmente, Herrera alertó sobre el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones electorales. “No pinta muy bien para la transparencia”, sostuvo, aunque descartó la existencia de un fraude organizado. Indicó que, pese a las deficiencias, la multiplicidad de actores y los mecanismos de control dificultan una manipulación de resultados, pero insistió en que las fallas deben ser corregidas para garantizar legitimidad en lo que resta del proceso.


