La reciente destrucción de las rejas que protegen la muralla histórica de Trujillo ha levantado sospechas sobre un cargador frontal que, según investigaciones, estaría vinculado con Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo (Segat).
Las acusaciones apuntan a que la orden de derribar las rejas provino de una «orden superior», lo que aumenta la preocupación sobre la posible implicación de funcionarios de alto nivel. El regidor Jorge Vázquez insinúa una cadena de mandos que podría llegar hasta el mismo alcalde provincial Arturo Fernández, generando un escándalo de corrupción y atentado cultural.
Seguridad Ciudadana y Cultura en Riesgo
El gerente de seguridad ciudadana ha hecho declaraciones que sugieren que este acto vandálico podría tener como fin último la «liberación» de espacios para iluminación, lo que ha sido interpretado como una justificación indebida del daño al patrimonio cultural.



