En Huaraz, los padres y docentes del colegio inicial CISEA de Huarupampa manifestaron su preocupación por los efectos que genera una construcción colindante en el normal desarrollo de las clases. La obra corresponde al nuevo hospital de la ciudad y, aunque representa un avance para la comunidad, actualmente provoca ruido y polvo que afectan directamente a los niños. La situación encendió la alarma porque las aulas y áreas de recreación se ubican junto a la zona de trabajo.
¿Qué medidas prometió la empresa constructora?
Según el director del centro educativo, la empresa anunció acciones de seguridad ambiental, como colocar mallas en los muros para reducir la polvareda. Sin embargo, esas medidas aún no se implementaron en su totalidad. Solo en la mañana, personal de la obra acudió a limpiar el patio con agua y detergente, donde los niños realizan actividades recreativas.
¿Cómo afecta el ruido a las clases?
El principal problema surge después de las 9:00 a.m., cuando los escolares entran a sesiones de aprendizaje que requieren concentración. Los sonidos de volquetes, carga de piedras y maquinaria dificultan la atención. El pedido de los docentes es que los trabajos pesados se realicen en horarios en los que no haya clases.
¿Qué solicitan los docentes y padres de familia?
La comunidad educativa pide a la constructora y al Gobierno Regional de Áncash que coordinen mejor los horarios de ejecución. Solicitan también regar con agua el área de trabajo durante las tardes, cuando el viento levanta más polvo, para evitar afectaciones en la salud de los niños.
¿Qué impacto tiene la obra en la ciudad?
El nuevo hospital es visto como un beneficio para la población de Huaraz. Sin embargo, la ejecución debe garantizar condiciones adecuadas para los estudiantes que comparten espacio con la obra.


