Inicio Noticias Cajamarca: aumentan casos de fasciola hepática en zonas rurales

Cajamarca: aumentan casos de fasciola hepática en zonas rurales

La ciudad de Cajamarca vive días de creciente preocupación sanitaria debido al incremento de casos de fasciola hepática, sobre todo en su zona rural. Esta enfermedad parasitaria ha encendido las alertas de las autoridades de salud, quienes insisten en extremar medidas de higiene alimentaria y cuidado con el agua que se consume. Las comunidades rurales son las más expuestas, debido a su constante contacto con animales y fuentes de agua no tratadas.

¿Cómo se transmite la fasciola hepática en Cajamarca?

El médico Enrique Chilón, de la Dirección Regional de Epidemiología, explicó que la fasciola hepática se transmite principalmente por el contacto con ganado vacuno infectado. También es común contagiarse por ingerir alimentos mal lavados o por el consumo de agua contaminada, lo que representa un serio riesgo en zonas rurales donde el acceso al agua potable es limitado.

¿Qué zonas son las más afectadas por esta enfermedad?

Las comunidades rurales de Cajamarca son las más golpeadas por esta enfermedad parasitaria. La combinación de prácticas agrícolas tradicionales, presencia constante de animales y la falta de acceso a servicios básicos crean un entorno propicio para la propagación del parásito. En estas zonas se ha identificado la mayor cantidad de casos activos, especialmente en menores de edad.

¿Qué medidas están tomando las autoridades de salud?

Desde la Dirección Regional de Salud se viene implementando un protocolo de atención médica y tratamiento para los infectados. Además, se intensificaron las campañas educativas dirigidas a las familias rurales, con énfasis en el lavado adecuado de alimentos, consumo de agua hervida y el alejamiento de zonas con ganado sin control sanitario. El objetivo es frenar la cadena de contagios antes de que la situación se agrave aún más.

¿Qué población corre mayor riesgo de contagio?

Los niños son el grupo más vulnerable frente a esta enfermedad, principalmente por su exposición constante al entorno rural y su limitada comprensión de medidas preventivas. La falta de supervisión adulta en algunas zonas incrementa el riesgo de infección entre los menores, por lo que las autoridades insisten en una vigilancia familiar más estricta y continua.