En Trujillo, el crecimiento urbano y la intensa actividad comercial diaria expusieron serios problemas ambientales en zonas estratégicas de la ciudad. Desde tempranas horas, vecinos y comerciantes advirtieron que un botadero informal afectó la vida cotidiana en la cuadra 13 de la avenida Federico Villarreal, a pocos metros del mercado La Hermelinda. La acumulación de residuos generó olores penetrantes y preocupación sanitaria en uno de los sectores más transitados.
¿Por qué el botadero informal genera alarma en Trujillo?
El botadero reunió desperdicios orgánicos en descomposición, desmonte y basura domiciliaria, lo que atrajo moscas e insectos. Comerciantes del centro comercial Las Malvinas señalaron que la situación afectó directamente su salud y sus ventas. El olor nauseabundo se percibió durante toda la jornada y dificultó incluso la respiración.
¿Qué denuncias realizaron los comerciantes afectados?
Las vendedoras Mary Castillo Guardí y Alicia Montenegro indicaron que el problema persistió durante años sin solución efectiva. Ambas afirmaron que presentaron documentos a la municipalidad sin obtener respuesta. También alertaron sobre robos y presencia de personas de dudosa reputación en la zona.
¿De dónde provienen los residuos acumulados?
Según los testimonios, gran parte de los desperdicios llegó desde el mercado La Hermelinda y viviendas cercanas. Restos de pescado, papas y otros alimentos se mezclaron con desmonte. Los vecinos afirmaron que el lugar se convirtió en un basural permanente.
¿Qué acciones exigen los vecinos a las autoridades?
Los afectados pidieron mayor fiscalización y sanciones a quienes arrojan residuos sólidos. También solicitaron limpieza inmediata y control del uso del espacio como parqueadero informal. La población sostuvo que la falta de intervención puso en riesgo la salud pública en pleno corazón de la ciudad.


