Con la muerte del papa Francisco, se revive la importancia del anillo del Pescador, una joya que representa la conexión con San Pedro. Este anillo simboliza la continuidad de la misión espiritual del primer papa. La figura del apóstol pescando remite al origen humilde de Pedro y al liderazgo espiritual de sus sucesores.

La tradición de destruir el anillo papal
Desde el siglo XVI, tras la muerte del pontífice, el camarlengo entrega el anillo al maestro de ceremonias para ser destruido. Esta práctica evita la falsificación de documentos y confirma simbólicamente el fin de un pontificado. El sello oficial también es inutilizado en el mismo acto.
La renuncia de Benedicto XVI modificó el rito tradicional: el anillo no fue destruido, sino marcado con una cruz profunda. Esa joya fue entregada a la Cámara Apostólica. Este suceso marcó un giro en la historia moderna del Vaticano.
Francisco y su gesto de humildad
El papa Francisco rompió la tradición al elegir un anillo de plata, discreto y sin ornamentos. En su día a día, usaba un anillo sencillo que conservó desde su etapa como arzobispo de Buenos Aires. Ese mismo anillo lo acompañará en su entierro.



