Alfonso Ugarte Vernal, nacido el 2 de agosto de 1847, se convirtió en un símbolo de heroísmo al sacrificar su vida por la patria en la batalla de Arica. Hijo de Narciso Ugarte y Rosa Vernal, fue educado en colegios mercantiles de Valparaíso y Europa entre 1861 y 1867. Destacó en la agricultura, comercio y explotación del salitre, además de servir como alcalde de Iquique y miembro de la beneficencia tras el terremoto de 1869. Su vida dio un giro decisivo cuando, a pesar de tener negocios pendientes en Europa, decidió quedarse para defender su país durante la guerra con Chile en abril de 1879.

A pesar de la difícil situación, Ugarte invirtió su fortuna personal en la defensa de la patria. Organizó una colecta para apoyar a las tropas y financió uniformes, vituallas y acémilas con su propio dinero. Comandó el batallón Iquique, el cual también financió personalmente, y participó en las batallas de San Francisco y Tarapacá, donde fue herido en la cabeza. A pesar de su estado de salud, se negó a retirarse de la guerra y desde Arica juró lealtad a la bandera entregada por las señoras de su tierra natal.

El 7 de junio de 1880, junto a Francisco Bolognesi, Ugarte luchó heroicamente en la batalla de Arica. En un acto de supremo valor, al verse rodeado por el enemigo en el morro, se lanzó al mar con la bandera nacional, defendiendo con su vida el honor de su país. Su sacrificio y entrega quedaron grabados en la memoria colectiva como ejemplo de patriotismo y valor.