La inseguridad en la urbanización Palermo alcanzó un punto crítico luego de que una comerciante, dedicada a la venta de sandalias, recibiera una bolsa de regalo con dinamita como advertencia el pasado 23 de enero. Este alarmante hecho ha desatado el pedido de los vecinos, quienes exigen la instalación urgente de un módulo de vigilancia para combatir los constantes robos nocturnos y las extorsiones que afectan la zona.
Según declaraciones del alcalde vecinal, aproximadamente el 80% de los comerciantes se ven obligados a pagar cupos para continuar trabajando, una situación que los mantiene bajo el miedo de la delincuencia. Los habitantes afirman sentirse desprotegidos, desilusionados de las autoridades, y aseguran que la policía y la Fiscalía no actúan de manera efectiva. «Los delincuentes parecen haber ganado la batalla», lamentan.
En respuesta a esta grave situación, los vecinos se están organizando para realizar una marcha en busca de atención y soluciones. La inseguridad se ha convertido en una preocupación latente que afecta no solo a los comerciantes, sino a todos los residentes de Palermo.


