La Policía Nacional realizó una intervención inopinada en el penal de Tumbes, donde se incautaron 21 libretas que contendrían números de víctimas de extorsión. Además, las autoridades encontraron armas blancas y drogas en las celdas registradas, demostrando la permanencia de actividades delictivas dentro del penal.
Durante la requisa en los pabellones del penal de Puerto Pizarro, se decomisaron diversos objetos prohibidos, incluyendo cuchillos, teléfonos y drogas, elementos comunes en este tipo de intervenciones.
Las 21 libretas halladas contenían información clave sobre posibles víctimas de extorsión. A pesar del hacinamiento en los penales de Perú, el estado implementó el traslado de reclusos considerados peligrosos, buscando cortar los vínculos con sus redes delictivas cercanas y reducir la incidencia de delitos coordinados desde las cárceles.


