En Trujillo, la vida cotidiana se volvió complicada para conductores y peatones debido al avance lento de las obras públicas. La ciudad experimentó una noche caótica el último jueves, cuando en la avenida América Oeste se registraron largas colas de vehículos y choferes desesperados intentaron abrirse paso en medio del desorden. El tráfico se convirtió en un problema constante que afecta la rutina diaria de miles de ciudadanos.
¿Cómo afectan las obras públicas al tránsito en Trujillo?
Las intervenciones urbanas en distintos puntos de Trujillo generan congestión vehicular y un ambiente de descontento generalizado. Los conductores denuncian que las rutas alternas no son suficientes y que el polvo, los huecos y la falta de señalización complican aún más el panorama. El tránsito se tornó insoportable en horas punta, donde los tiempos de viaje se duplicaron o incluso triplicaron.
¿Qué zonas resultaron más afectadas por el caos vehicular?
Además de la avenida América Oeste, otra zona crítica es la intersección de la avenida Túpac Amaru con Salvador Lara. En este punto, trabajadores de comercios cercanos aseguran que rara vez se ve a los responsables de la obra durante las tardes. La ausencia de personal y la lentitud del cambio de alcantarillado incrementan la molestia de vecinos y transportistas.
¿Qué opinan los ciudadanos sobre la situación actual?
Las voces de la ciudadanía reflejan cansancio y frustración. Conductores, comerciantes y peatones se preguntan hasta cuándo tendrán que soportar este escenario. Reclaman mayor organización, supervisión y apoyo de la policía de tránsito para ordenar el flujo vehicular. El malestar ciudadano creció con el paso de los días, al no percibir avances significativos en las obras.
¿Qué soluciones esperan los trujillanos frente a esta crisis?
Los ciudadanos piden que las obras públicas avancen con mayor celeridad y planificación. Consideran necesario un plan integral que contemple mejores desvíos, comunicación clara y presencia constante de efectivos de tránsito. De no aplicarse estas medidas, el caos podría prolongarse y afectar no solo la movilidad, sino también la actividad económica de la ciudad.


