Trujillo, una ciudad conocida por su belleza arquitectónica y sus espacios públicos, enfrenta un problema preocupante en la avenida Húsares de Junín. Lo que antes era un punto de encuentro familiar y un atractivo turístico, ahora se ha convertido en un lamentable basurero.
En este lugar, donde solía brillar un juego de aguas con luces, hoy en día abundan los desechos de todo tipo. Desde botellas de plástico hasta latas de cerveza, el área está plagada de basura, reflejando el abandono por parte de las autoridades locales.
Es urgente que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto. Restaurar y mantener este espacio no solo devolverá un atractivo turístico a la ciudad, sino que también promoverá un ambiente más seguro y limpio para todos. Es hora de revitalizar el juego de aguas y devolverle su esplendor.


