En Trujillo, la discusión política tomó fuerza en medio de un ambiente marcado por la campaña electoral y la preocupación ciudadana por la seguridad. La presencia de precandidatos en diversos medios reflejó la necesidad de explicar propuestas y responder a cuestionamientos que generan inquietud en la región. En ese contexto, Gianmarco Quesada expuso sus posiciones respecto a controversias internas y problemas nacionales.
¿Fuerza Popular afronta denuncias que afectan su campaña?
Fuerza Popular enfrentó críticas por casos vinculados a trabajadores y uso indebido de recursos. Quesada señaló que los hechos debían investigarse, pero aseguró que no representaban una afectación estructural para el partido. Además, comentó que algunos cargos de confianza tenían flexibilidad laboral, lo que explicaba ciertos desplazamientos cuestionados. Sostuvo que estas denuncias surgían como parte del clima propio de una precampaña.
¿Cómo evalúa Geanmarco Quesada la polarización política actual?
Quesada indicó que la coyuntura mostró un escenario altamente fragmentado, reflejado en la presencia de numerosos precandidatos y un amplio sector indeciso. Para él, la población debía evitar “saltos al vacío” en su decisión electoral. Planteó que la experiencia y liderazgo serían claves para afrontar una etapa de crisis institucional. También defendió la trayectoria del partido y su sostenibilidad orgánica con el paso de los años.
¿Qué propone Quesada sobre el Reinfo y la formalización minera?
El precandidato afirmó que el Reinfo debía tener un límite, pues su uso prolongado generó informalidad y conflictos entre mineros y titulares de concesiones. Explicó que se necesitaba un Estado mediador que buscara equilibrio entre ambas partes. Añadió que las renovaciones constantes complicaban el panorama y no resolvían el problema de fondo en regiones afectadas por la informalidad minera. Consideró indispensable que el Estado asumiera un rol activo en la búsqueda de soluciones.
¿Qué visión tiene sobre seguridad ciudadana en plena campaña?
El aspirante a la Cámara de Diputados alertó sobre el aumento de extorsiones y violencia, mencionando incluso atentados contra figuras políticas. Subrayó que la inseguridad afectaba a estudiantes, emprendedores y ciudadanos en general, y que la campaña podía verse amenazada por incidentes graves. Propuso fortalecer la inteligencia policial y adoptar políticas firmes para enfrentar al crimen organizado. Enfatizó que la prioridad debía ser la protección de la ciudadanía y del proceso democrático.


