La reciente detención fallida de Óscar Acuña en Trujillo por el caso de los sobornos en Qali Warma expone las deficiencias de la inteligencia y coordinación entre las autoridades, advirtió Alfredo Galindo, exfiscal y abogado. “Si no funciona en algo tan sencillo, como ubicar a una persona que realiza actividad política pública, menos será para los sujetos que actúan al margen de la ley”, afirmó, cuestionando la efectividad de la inteligencia y la capacidad de la fiscalía y la policía para actuar de manera articulada.
Galindo señaló que la delincuencia en Trujillo se ha enraizado y que muchas organizaciones criminales siempre van un paso por delante de las autoridades. Criticó que el estado de emergencia, aunque bien intencionado, no garantiza resultados sin políticas integrales de lucha contra la criminalidad. Además, cuestionó reformas legales recientes, como el decreto legislativo 1585, que elevó la valla mínima para solicitar prisión preventiva, generando que muchos delincuentes capturados sean liberados.
Sobre las medidas complementarias, Galindo respaldó el corte de energía en el penal El Milagro para reducir extorsiones, pero advirtió que estas acciones son apenas un proyecto piloto. Subrayó que, pese a las acciones en el estado de emergencia, la falta de coordinación y de inteligencia efectiva sigue siendo el mayor obstáculo para garantizar seguridad y justicia en la región.

