Un grupo de extorsionadores detonaron dinamita en una botica familiar, en el distrito de La Esperanza. La familia inició el negocio hace un año y ya se reportan daños en la infraestructura y el impacto contra la seguridad. Los delincuentes exigen el pago de cinco mil soles como «cuota de colaboración», amenazando con mayores daños si no cumplen con la exigencia. La delincuencia sigue siendo un problema urgente en la región.
El propietario de la botica explicó que debido a la gravedad de las amenazas y el reciente ataque, evalúa cerrar el local. Con una situación económica limitada, el emprendedor indicó que solo busca sobrevivir en su día a día y que no cuenta con dinero para cumplir las demandas. Esta situación ilustra cómo la criminalidad afecta la estabilidad y desarrollo de familias de Trujillo, quienes deben decidir entre su seguridad y su sustento económico.
Horas antes de este ataque, el ministro del Interior, Juan José Santibáñez, estuvo en Trujillo, anunciando operativos y nuevas estrategias de seguridad. A pesar de estas medidas, la comunidad denuncia la falta de resultados concretos en el combate a la delincuencia, ya que los extorsionadores actúan con impunidad, afectando especialmente a familias de bajos recursos que apenas inician sus negocios.
Los residentes de La Esperanza y otros distritos exigen una respuesta efectiva de las autoridades para frenar la creciente ola de extorsiones y atentados. Esta situación de inseguridad es “el pan de cada día”, según el agraviado, quien lamenta que las promesas de las autoridades no se reflejen en protección real. La comunidad pide una intervención más severa para que emprendedores y sus familias puedan vivir sin temor a ser víctimas de criminales.


