Un grave accidente de tránsito ocurrió la madrugada del 1 de marzo en una carretera angosta de doble sentido entre Potosí y Oruro, Bolivia. Dos buses de pasajeros colisionaron de frente, dejando un saldo de al menos 37 fallecidos, entre ellos cuatro menores de edad, y 39 heridos. Según reportes preliminares de la policía, uno de los vehículos habría invadido el carril contrario, lo que provocó el choque en las cercanías de Uyuni, en el sur del país.
Las investigaciones policiales revelaron que el conductor del bus de la empresa Emmanuel, identificado como Ramiro M., dio positivo en la prueba de alcoholemia, lo que refuerza la hipótesis de que el accidente fue causado por imprudencia y conducción en estado de ebriedad. El siniestro se considera el peor en lo que va del 2025 y ha reavivado el debate sobre la seguridad vial en Bolivia, donde anualmente ocurren alrededor de 1.400 muertes por accidentes de tránsito.
Este lamentable hecho se suma a otro ocurrido en febrero, cuando un autobús cayó a un abismo de 800 metros en Potosí, dejando 29 fallecidos. Las autoridades reiteran la necesidad de reforzar los controles en las carreteras y endurecer las sanciones para los conductores que pongan en riesgo la vida de los pasajeros.


