Expansión alarmante del trabajo infantil en América Latina
El trabajo infantil en América Latina ha experimentado un preocupante aumento, especialmente después de la pandemia. Las familias, afectadas por el empobrecimiento y el deterioro económico-social, se ven obligadas a enviar a sus hijos a trabajar para contribuir al hogar.
En países como Perú, es común encontrar niños trabajando en la minería ilegal y realizando labores domésticas desde temprana edad. La informalidad laboral en el país facilita la explotación de niños y adolescentes en busca de ingresos.
Situación en México y Centroamérica
México es el segundo país de América Latina con mayor prevalencia de trabajo infantil. Antes de la crisis sanitaria, se estimaba que 3,3 millones de niños y adolescentes trabajaban. Sin embargo, se estima que esta cifra ha aumentado a más de 3,5 millones debido a la pandemia.
En Centroamérica, especialmente en Guatemala, alrededor de 900.000 menores de edad, que representan el 17% del total, trabajan a pesar de no haber cumplido los 18 años.
Situación en Brasil y Bolivia
En Brasil, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, había dos millones de niños y adolescentes involucrados en trabajo infantil en 2019. Aunque no se tienen datos actualizados, es probable que la pandemia haya tenido un impacto negativo en esta cifra.
En Bolivia, se estima que alrededor de 724.000 menores de entre 5 y 17 años realizan actividades económicas para un empleador o colaboran en labores familiares o comunitarias. Una preocupante proporción de ellos trabaja en condiciones peligrosas e insalubres, lo cual afecta su educación y bienestar.


