La rutina diaria en Chosica volvió a quedar marcada por la violencia cuando el sicariato en Chosica golpeó nuevamente al transporte público, un sector que circuló bajo permanente amenaza en las calles del este de Lima. El ataque ocurrió a plena luz del día y frente a pasajeros, lo que generó temor colectivo y paralizó momentáneamente el tránsito en una zona concurrida. El hecho se registró a la altura del puente El Ñoño, un punto clave de conexión vial donde diariamente transitaron decenas de unidades de servicio urbano.
¿Cómo ocurrió el ataque del sicariato en Chosica?
Según los testigos, dos sujetos a bordo de una motocicleta interceptaron la unidad cuando el micro avanzó por su ruta habitual y abrieron fuego sin mediar palabra. Los pasajeros relataron que escucharon alrededor de cuatro disparos, los cuales impactaron directamente contra el conductor, causando escenas de pánico dentro del vehículo. El crimen evidenció la frialdad del ataque y la exposición constante de los choferes ante bandas armadas.
¿Quién fue la víctima del ataque?
El conductor fue identificado como César López Robles, trabajador de la empresa de transportes E.T. El Nazareno, que cubrió la ruta Lurigancho–La Molina. El chofer salió a trabajar como cualquier jornada, sin imaginar que el trayecto terminaría de manera trágica en una de las vías más transitadas del distrito. Sus compañeros lo describieron como un trabajador constante y dedicado a sostener a su familia.
¿Qué pasó tras el ataque armado?
Luego de cometer el crimen, los delincuentes huyeron con rumbo desconocido, mientras el conductor quedó gravemente herido en su asiento. Personal de Serenazgo trasladó de emergencia a la víctima al Hospital de Chosica, donde los médicos confirmaron su fallecimiento debido a la gravedad de las heridas. La escena dejó consternados a vecinos y usuarios del transporte que presenciaron el violento episodio.
¿Qué relación tuvo el crimen con las extorsiones?
Fuentes cercanas señalaron que la empresa de transporte fue víctima de extorsiones, una modalidad delictiva que afectó a diversas líneas de microbuses en Lima Este. Este caso reforzó la preocupación de los gremios de transporte, que exigieron mayor presencia policial y acciones concretas contra las mafias. Las autoridades iniciaron las investigaciones para determinar responsabilidades y frenar la escalada de violencia contra el transporte público.


