En Trujillo, la tensión por la gestión de la empresa Sedalib sigue creciendo en medio de denuncias por presunta colusión y conflictos internos en su directorio. La ciudad, golpeada por constantes problemas de saneamiento, presencia una disputa que involucra millones de soles y decisiones cuestionadas sobre contrataciones. El escenario revela un preocupante uso de recursos sin cumplir los procedimientos legales establecidos.
El director Frank Sánchez denunció que en Sedalib se ejecutaron al menos siete contrataciones directas por más de 40 millones de soles sin el respaldo legal necesario. Estas intervenciones, como las realizadas en la avenida España y en el cerco perimétrico de la empresa, se adjudicaron alegando emergencias ya concluidas, lo cual, según Sánchez, constituye un uso indebido del mecanismo.
¿Quiénes estarían implicados en estos procesos irregulares?
Las acusaciones se dirigen contra funcionarios de la actual gestión y contra la empresa contratista, ya que ambas partes habrían actuado a sabiendas de que no existía un estado de emergencia. Uno de los casos más graves es la contratación de una empresa que trabajó en puntos estratégicos antes de la licitación oficial.
Según el testimonio de Sánchez, existe una clara división en el directorio de Sedalib. Él y el también director Ricardo Delgado solicitaron el cambio del gerente general, acusando que sigue órdenes del presidente del directorio. Sin embargo, sus pedidos no fueron atendidos, y denuncias internas habrían sido utilizadas para evitar las votaciones de reemplazo.
¿Existen motivaciones políticas detrás del conflicto?
Sánchez negó que se trate de una pugna partidaria, a pesar de pertenecer a Alianza para el Progreso. Defendió que las propuestas de gerentes incluyen a profesionales nombrados, con trayectoria dentro y fuera de la empresa. Resaltó que su prioridad es mejorar la gestión pública, no politizar la institución.


