La ciudad de Trujillo se ha convertido en el epicentro del robo de cables en el norte del país. En un reciente incidente, se sustrajeron más de 100 metros de cable en plena avenida Mansiche, afectando a cerca de 2 mil servicios de telecomunicaciones. Este robo ocurrió a plena luz del día, lo que pone en evidencia la magnitud del problema y la falta de control sobre estos actos delictivos.
El impacto de los robos de cables en los servicios esenciales
El robo de cables no solo afecta a los servicios de telefonía e internet de los hogares, sino también a hospitales, bomberos, y hasta estaciones policiales. Sin estos servicios, la población se ve gravemente perjudicada, ya que las instituciones encargadas de la seguridad y salud pública no pueden operar con normalidad. Estos actos vandálicos han comprometido la capacidad de respuesta de las autoridades en casos de emergencia.
Delincuentes especializados detrás de los robos de cables
Según el representante de Telefónica del Perú, Renzo Habich, los robos son ejecutados por mafias organizadas con amplio conocimiento técnico. Estas bandas utilizan equipos especializados para acceder a las cámaras subterráneas y extraer el cobre de los cables, lo que les permite comercializarlo en el mercado negro. Pese a la captura de algunos delincuentes, muchos quedan en libertad rápidamente, lo que perpetúa este grave problema.
Pérdidas millonarias y la exportación ilegal de cobre robado
El perjuicio económico de estos robos es considerable. En Trujillo, un solo evento causó pérdidas superiores a 120 mil soles. A nivel nacional, se han registrado más de 1700 robos de cables y actos de vandalismo en 2024. El cobre robado es procesado y, en muchos casos, exportado a China. Este circuito ilegal de comercialización agrava aún más la situación y exige una respuesta más contundente de las autoridades.


