Los enfrentamientos entre las instituciones del sistema electoral han profundizado la desconfianza ciudadana tras la primera vuelta presidencial, advirtió el director ejecutivo de Proética, José Luis Gargurevich. “Los organismos electorales tienen que trabajar muy coordinados”, sostuvo, al cuestionar los cruces de responsabilidades entre el JNE y la ONPE. Según indicó, este tipo de disputas transmite una imagen de desorden y debilita la credibilidad del proceso democrático.
En esa línea, afirmó que las autoridades han perdido de vista el verdadero rol de las instituciones públicas. “Se han olvidado que su rol no es proteger a su institución, sino preservar lo que esa institución significa para la gente”, expresó, al señalar que muchas decisiones responden más a intereses políticos o personales que al respeto de la voluntad ciudadana. Además, alertó que esta confrontación permanente termina erosionando aún más la gobernabilidad y la confianza en el sistema democrático.
Finalmente, Gargurevich hizo un llamado a reducir la polarización política y exigir compromisos democráticos claros a quienes disputarán la segunda vuelta presidencial. “Este país tiene que curarse”, afirmó, al advertir que la radicalización y los discursos confrontacionales pueden derivar en un mayor quiebre social. También pidió a la ciudadanía evaluar a los candidatos por su capacidad de respetar las instituciones y reconstruir consensos, más allá de posiciones ideológicas.


