En medio del ritmo cotidiano de Huaraz, una fecha histórica vuelve a poner en agenda un tema urgente: la prevención ante desastres naturales. A pocos días del 31 de mayo, autoridades y ciudadanos recuerdan el devastador sismo y aluvión de 1970 que enlutó a Áncash. El llamado a reforzar medidas de seguridad no solo honra a las víctimas, sino que busca proteger vidas hoy.
¿Por qué INDECI insiste en la prevención?
Durante su visita, el jefe nacional del INDECI, Juan Carlos Urcariegui, subrayó que el desastre ocurrido en Yungay fue un punto de quiebre para la gestión de riesgos en el país. Desde entonces, la preparación ciudadana es considerada una prioridad nacional. Las autoridades apuntan a que la memoria histórica se transforme en acciones concretas de prevención.
¿Cómo contribuye la ciudadanía a prevenir tragedias?
Urcariegui destacó que la responsabilidad frente a un desastre no recae únicamente en el Estado. Cada familia debe involucrarse: desde preparar una mochila de emergencia hasta conocer las rutas de evacuación. La autogestión y el compromiso comunitario marcan la diferencia entre una tragedia evitable y una inevitable.
¿Qué papel cumplen los simulacros?
Los simulacros programados anualmente ayudan a mantener alerta a la población. En Huaraz, donde la geografía la expone a riesgos constantes, estos ejercicios permiten ensayar protocolos y evaluar tiempos de respuesta. La participación activa mejora la coordinación y fortalece la cultura de prevención.
¿Qué enseñanzas dejó la tragedia de 1970?
El recuerdo del 31 de mayo no es solo una fecha de duelo. Es una oportunidad para fortalecer la educación en temas de evacuación, primeros auxilios y conocimiento del entorno. Instituciones educativas y vecinales en Huaraz promueven esta formación como parte de su agenda anual de seguridad ciudadana.


