En Huanchaco, la tranquilidad de una mañana habitual se quebró cuando un hecho generó preocupación entre vecinos y transeúntes. Un policía protagonizó una intervención irregular contra un ciudadano que consumía licor en la vía pública, lo que abrió un debate sobre el accionar de la Policía Nacional y el respeto a los derechos humanos. Las imágenes del hecho muestran cómo un agente noqueó a la persona sin aplicar protocolos adecuados de intervención.
¿Qué sucedió durante la intervención policial en Huanchaco?
El incidente ocurrió en los exteriores de una bodega, donde varios hombres bebían licor. Según testigos, uno de ellos habría insultado a los efectivos, lo que desencadenó una reacción desmedida. En vez de aplicar una detención preventiva, uno de los agentes respondió con un golpe directo, dejando inconsciente al ciudadano. Este accionar fue calificado como arbitrario e ilegal por especialistas en derecho.
¿Qué dicen las normas sobre el uso de la fuerza?
El abogado Raúl Salinas recordó que la Ley 32291 y el Decreto Legislativo 1186 establecen que la fuerza debe aplicarse con proporcionalidad y razonabilidad. El manual de derechos humanos de la función policial señala que las intervenciones deben ser graduales y justificadas. En este caso, al no existir flagrancia de delito, los policías debieron limitarse a exhortar a los ciudadanos a retirarse del lugar.
¿Qué consecuencias legales enfrentaría el policía?
De acuerdo con el análisis legal, la acción del agente podría constituir un delito de abuso de autoridad. Además, inspectoría de la PNP y el Ministerio Público tienen competencia para iniciar investigaciones. La omisión de levantar un acta e informar al comando agrava la responsabilidad del efectivo.
¿Cómo debe actuar la Policía en situaciones similares?
El especialista subrayó que la institución policial tiene la misión de proteger al ciudadano y garantizar la seguridad con procedimientos ajustados a ley. Intervenir por consumo de licor en la vía pública es una falta, pero nunca justifica el uso desproporcionado de la fuerza. La ciudadanía espera una policía firme contra la delincuencia, pero también respetuosa de los derechos fundamentales.


