Fueron las palabras de un intento de golpe de estado. La mañana de este miércoles 7 de diciembre quedará para el recuerdo de todos los peruanos, como el día que se pretendió regresar a la oscura época de la dictadura fujimorista. Pedro Castillo se dirigió al país adelantándose a la posible decisión del Congreso de la República de vacarlo. Las razones las maquillo con el mismo discurso de siempre.
Castillo Terrones manifestó que, desde el día uno de su gobierno, el principal objetivo del parlamento era vacarlo y que, debido a la situación insostenible de la rivalidad con Legislativo, tomaba la radical decisión, asimismo anunció una reestructuración del Poder Judicial y la implementación de un toque de queda de 10 de la noche hasta las 4 de la mañana.
Sin embargo, este intento de golpe de estado no funcionó. Casi de inmediato comenzaron a renunciar varios ministros, como el de economía, relaciones exteriores, justicia entre otros. Quienes rechazaron la decisión de Castillo Terrones de resquebrajar el equilibrio de poderes. De igual manera el comando conjunto de las fuerzas armadas y la Policía Nacional evidenciaron en un comunicado que no acataran las órdenes del golpista y que se ampararan en la constitución para que el orden no se vea alterado.
El ex jefe de estado tras no tener el apoyo necesario abandono con su familia palacio de Gobierno, siendo detenido por la policía cuando se desplazaba por la avenida Wilson, en el centro de Lima, siendo derivado a la sede de la prefectura.
De esta manera termina el sombrío gobierno de José Pedro Castillo Terrones. Se va sin pena ni gloria y con mucho pero mucho que responder ante la justicia.


