En La Esperanza, la rutina diaria se vio alterada por un hecho que llamó la atención de vecinos y autoridades. Niños quedaron registrados en cámaras de seguridad cuando abrieron un automóvil estacionado cerca del colegio Santísimo Sacramento, generando preocupación por la seguridad en la zona y el rol de los padres. El incidente ocurrió en plena vía pública, sin que los adultos presentes intervinieran.
¿Cómo ocurrió el hurto desde un vehículo sin seguro?
Las imágenes mostraron cómo los menores se acercaron al automóvil y, al notar que no tenía seguro, procedieron a abrir la puerta con total naturalidad. El acto ocurrió en los exteriores de la institución educativa, un punto concurrido por padres y estudiantes. El vehículo pertenecía a un trabajador parroquial, quien lo dejó estacionado mientras realizaba sus labores diarias. El registro reveló que los menores actuaron con rapidez y familiaridad.
¿Qué sustrajeron los menores del interior del vehículo?
Según información recopilada, los niños sustrajeron dinero que se encontraba dentro de la unidad. Uno de ellos, vestido con un polo celeste, salió del vehículo y luego regresó, aparentemente porque olvidó algo. Su acompañante también volvió a ingresar, reforzando la idea de que conocían lo que buscaban. Este comportamiento generó indignación entre los residentes, quienes señalaron la falta de supervisión responsable de los adultos.
¿Qué papel tuvieron los padres durante el hecho?
Lo más llamativo del caso fue la presencia de los padres, quienes no solo estuvieron cerca, sino que tampoco evitaron la acción de sus hijos. El dueño del auto expresó su molestia no solo por la pérdida económica, sino por la actitud pasiva de los adultos. Señaló que esperaba mayor corrección por parte de ellos y un llamado de atención oportuno hacia los menores.
¿Qué dijeron los afectados tras lo sucedido?
El propietario del vehículo decidió no brindar declaraciones formales, pero lamentó profundamente lo ocurrido. Comentó que una de las madres incluso evitó involucrarse, asegurando que no quería problemas. El hecho reabrió el debate sobre los límites, responsabilidades y valores que deben inculcarse desde temprana edad. Vecinos pidieron mayor vigilancia y trabajo conjunto entre autoridades y familias para evitar que situaciones similares se repitan.


