Entre los años 1997 y 2023, Perú reportó 1 462 derrames de hidrocarburos, dejando un grave impacto en su biodiversidad. El más reciente ocurrió en Lobitos, Piura, donde el 21 de diciembre del 2024 se registró una nueva emergencia ambiental.
La deuda pendiente de Ventanilla
El 15 de enero del 2022, un derrame de petróleo desde la Refinería La Pampilla afectó gravemente al ecosistema y las comunidades. Tres años después, el Estado peruano no concluyó los planes de rehabilitación ni determinó responsabilidades claras, lo que perpetúa una justicia ambiental pendiente.

Las entidades como OEFA y Sernanp aún no resuelven procedimientos sancionadores contra Repsol, con solo 5 de 18 casos avanzados. El Minem tampoco aprobó los planes de rehabilitación presentados en marzo del 2024, afectando los esfuerzos de recuperación.
Impacto ecológico y social en aumento
Además de los daños al ambiente, cientos de personas afectadas por los derrames aún esperan indemnización. Isabel Calle, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), enfatizó la urgencia de resolver estos procesos para evitar que la situación se agrave.



