En Trujillo, donde el ritmo diario se mezcla con la historia y los desafíos culturales, las librerías en Trujillo cumplen un rol silencioso pero decisivo. En una ciudad sin una biblioteca municipal acorde a su importancia, estos espacios asumieron la tarea de mantener viva la lectura. Las librerías se consolidaron como refugios culturales frente al bajo hábito lector en el país.
¿Por qué las librerías en Trujillo se volvieron espacios de resistencia cultural?
Las librerías en Trujillo resistieron a un contexto adverso marcado por el escaso interés lector y la falta de políticas culturales sostenidas. En el Perú, solo el 47% de peruanos leyó al menos un libro al año, una cifra que impactó directamente en estos negocios culturales. Aun así, estos espacios mantuvieron abiertas sus puertas y su vocación formadora.
¿Qué representa Chejov Libros para la ciudad de Trujillo?
Chejov Libros, ubicada en el jirón Orbegoso, tomó el nombre del célebre cuentista ruso Antón Chéjov como una declaración de principios. Desde que abrió sus puertas, la librería apostó por libros de calidad y por lectores dispuestos a explorar nuevos mundos. Su permanencia evidenció que la cultura también se defendió desde pequeños espacios.
¿Cómo influye la ausencia de biblioteca municipal en la lectura?
La inexistencia de una biblioteca municipal en Trujillo dejó un vacío en el acceso democrático al libro. Ante esta carencia, las librerías del centro histórico asumieron un rol que excedió lo comercial. Estos locales equilibraron economía y vocación cultural para formar nuevos lectores.
¿Por qué leer sigue siendo una apuesta vigente?
Leer abrió puertas a múltiples realidades y experiencias sin salir de la ciudad. En un contexto complejo, la lectura ofreció una alternativa de reflexión y crecimiento personal. Las librerías recordaron que el libro continuó siendo una aventura esencial.


