En una boda sin los tradicionales ritos, la princesa Mako de Japón se casó con Kei Komuro, su novio desde la universidad. De esta manera, renunció a su estatus real y el pago que se le ofrece a las mujeres de la realeza cuando se retiran de la familia.
En la ley japonesa, los miembros femeninos de la familia imperial pierden su posición si se casan con un «plebeyo».
«Para mí, Kei es irremplazable. El matrimonio fue una opción necesaria para nosotros», señaló la exprincesa Mako a la prensa japonesa.


