En Pataz, la inseguridad sigue siendo una gran preocupación para sus habitantes. El estado de emergencia, declarado en la provincia, ha traído la presencia de militares en las calles, pero según Santos Quispe, presidente de las rondas campesinas de Pataz, esta medida no ha sido suficiente.
A pesar de la presencia militar, el ejército no tiene facultades para enfrentar la delincuencia de manera efectiva. El ejército tiene otras funciones y no está preparado para realizar tareas de seguridad ciudadana, lo que deja a la comunidad vulnerable ante la criminalidad.
La Policía Nacional de Pataz tampoco ha logrado brindar la seguridad necesaria a los ciudadanos. Santos Quispe menciona que la falta de confianza en la policía es un problema grave, pues la población siente que la policía está involucrada en actos de corrupción. En el reciente caso de un patrullero detenido por corrupción, la población cuestiona la efectividad de la policía, lo que genera desconfianza y contribuye a la percepción de inseguridad en la zona.
El papel crucial de las rondas campesinas
A pesar de las deficiencias en la presencia del ejército y la policía, las rondas campesinas han jugado un papel fundamental en la reducción de la delincuencia en Pataz. Santos Quispe destaca la organización de las rondas en los distritos y anexos de la provincia, donde se coordinan rápidamente para capturar delincuentes.
Las rondas están mejor organizadas y son vistas como un frente más efectivo para proteger a la comunidad. Sin embargo, también enfrentan obstáculos legales, ya que, al capturar a los delincuentes, a menudo se ven acusados de secuestro o abuso de autoridad.
La necesidad de un cambio en las políticas de seguridad
Santos Quispe hace un llamado a cambiar las leyes que limitan la capacidad de las rondas campesinas para enfrentar a los delincuentes. Aunque las rondas están actuando de manera eficiente, las leyes actuales impiden que se tomen medidas más drásticas contra los criminales. Quispe también subraya la necesidad de un trabajo más coordinado entre las autoridades locales, el gobierno central, y las rondas campesinas, especialmente si se quiere mejorar la seguridad en Pataz. Sin un cambio en las leyes, las rondas seguirán siendo las únicas que realmente combaten la delincuencia en la provincia.


