Los incendios forestales continúan generando daños en distintas zonas de Áncash, en una temporada marcada por la propagación del fuego en áreas naturales y rurales. La magnitud de los siniestros ya dejó miles de hectáreas afectadas y puso en riesgo especies emblemáticas de la región. Entre las zonas impactadas aparecen espacios donde crecen las puyas Raimondi, una especie que puede tardar casi 100 años en completar su desarrollo.
¿Cuántos incendios forestales se registraron en Áncash durante 2026?
Los reportes regionales contabilizaron más de 180 incendios forestales en Áncash durante lo que va del 2026, una cifra superior a los 128 casos registrados durante el mismo periodo del año anterior. Según el gerente regional de Prevención del Riesgo de Desastres, Rafael Macedo, los meses de agosto y septiembre concentraron la mayor cantidad de emergencias, con más de 120 siniestros entre ambos.
¿Cuántas puyas Raimondi fueron afectadas por el fuego?
El avance de las llamas también alcanzó a una de las especies vegetales más representativas de los ecosistemas altoandinos. Más de 100 ejemplares de puya Raimondi resultaron afectados por los incendios, según la información proporcionada por las autoridades regionales. La pérdida resulta significativa debido al prolongado periodo que requiere esta especie para crecer y reproducirse, lo que dificulta la recuperación natural de las áreas dañadas.
¿Qué zonas de Áncash concentran los mayores daños?
El fuego continúa afectando diferentes puntos de la región y uno de los sectores que requiere especial atención se encuentra en la provincia de Bolognesi. Las llamas también redujeron a cenizas áreas de vegetación y bosques, generando impactos que alcanzan tanto a la cobertura natural como a terrenos destinados a actividades agrícolas. En total, los incendios destruyeron 4 mil 638 hectáreas de cobertura natural, además de afectar 49 hectáreas de cultivos y 10 hectáreas de bosque.
¿Cómo evitar nuevos incendios forestales en la región?
Ante la continuidad de los siniestros, las autoridades recomendaron evitar prácticas que puedan generar focos de fuego en zonas rurales, especialmente durante periodos de mayor riesgo. Entre las principales medidas figura no realizar quemas de residuos agrícolas, pastizales o basura, debido a que las llamas pueden propagarse rápidamente hacia áreas de vegetación. También se pidió a la población reportar de inmediato cualquier presencia de humo o fuego para facilitar una respuesta oportuna y reducir el impacto sobre los ecosistemas.



