Los familiares de Carlos Fabricio Fernández Silva llegaron hasta los exteriores de la parroquia Santa María Catedral, en el centro de Chiclayo, para exigir justicia tras su fallecimiento en un accidente que involucró a un patrullero policial. Su padre denunció presuntas irregularidades en la actuación del efectivo que conducía la unidad y pidió que el caso se investigue hasta determinar responsabilidades.
El progenitor sostuvo que el patrullero circulaba a excesiva velocidad y aseguró que el conductor no auxilió inmediatamente a su hijo. Según su testimonio, el joven todavía intentaba levantarse y pidió ayuda mientras transcurrían los minutos. Además, recordó que las últimas palabras de Fabricio fueron: «No quiero morir».
Respecto a la situación del conductor, el padre indicó que tenía conocimiento de una detención preliminar y que el efectivo pasaba por las pericias correspondientes. Entre los exámenes mencionó el dosaje etílico y la evaluación toxicológica, cuyos resultados esperaba conocer para solicitar que se aplique todo el peso de la ley, de corresponder.
De acuerdo con su padre, Fabricio se dirigía a sus prácticas preprofesionales en la ladrillera del Tumi, como parte de su formación en Ingeniería Mecánica y Eléctrica en la Universidad Señor de Sipán. El joven cursaba el décimo ciclo y estaba próximo a culminar sus estudios. Su familia lamentó la interrupción de sus proyectos y reiteró su pedido de justicia.



