Inicio Destacada Callao: extorsión incendió combi por negarse a pagar cupos

Callao: extorsión incendió combi por negarse a pagar cupos

La extorsión Callao volvió a encender las alarmas en la capital en medio de la rutina diaria del transporte público. En una ciudad donde los ataques contra conductores marcaron la agenda de seguridad, una combi quedó reducida a cenizas tras un atentado que estremeció a vecinos y transportistas. El hecho evidenció el avance del cobro de cupos y el temor constante en las rutas urbanas.

¿Cómo ocurrió el ataque que dejó una combi incendiada?

El atentado ocurrió en la urbanización Santa Rosa, en la provincia constitucional del Callao, durante la madrugada del 20 de enero. La unidad permanecía estacionada en la vía pública cuando extorsionadores arrojaron un artefacto explosivo que provocó el incendio. Vecinos señalaron que una detonación precedió al fuego, lo que confirmó la hipótesis de un ataque criminal.

¿A quién pertenecía la unidad atacada en el Callao?

La combi pertenecía a la empresa de transportes Néstor Gambeta y cubría la ruta Lima-Callao, una de las más transitadas por pasajeros a diario. El vehículo quedó completamente calcinado, perdiéndose la principal herramienta de trabajo de un transportista. El ataque se dirigió contra el propietario por negarse a someterse a las exigencias delictivas.

¿Cuánto exigían los extorsionadores y cuáles fueron los daños?

Según el dueño del vehículo, los delincuentes exigían pagos diarios de entre 8 y 10 soles como cupo para permitir la operación de la unidad. Al rechazar el cobro, se produjo el atentado que ocasionó pérdidas superiores a los 20 mil dólares. Este monto reflejó el impacto económico directo que generan estos delitos en el sector transporte.

¿Por qué la extorsión mantiene en zozobra al transporte público?

Conductores de la ruta Lima-Callao denunciaron ataques constantes y amenazas reiteradas por parte de bandas criminales. La situación generó miedo entre los trabajadores y usuarios, además de exponer la fragilidad de la seguridad ciudadana en la zona. El caso volvió a poner en debate la urgencia de frenar la extorsión en el Callao.