La Plaza de la Bastilla, en París, se convirtió este jueves en el epicentro de una multitudinaria movilización estudiantil en Francia, donde decenas de miles de jóvenes se concentraron para marchar en medio de un fuerte despliegue policial.
La protesta se extendió por las principales ciudades del país y sumó también a universitarios y profesores, luego de que las promesas del primer ministro no lograran frenar el descontento.
“Hoy vamos a tomar la Bastilla”
La concentración adquirió un fuerte carácter simbólico por el lugar elegido. Varios jóvenes subieron a la Columna de Julio, monumento ubicado en el centro de la plaza y vinculado con la historia de la Revolución Francesa.
“Hoy vamos a tomar la Bastilla. Será la toma de la Bastilla 2”, declaró a EFE Daike, una manifestante de 18 años, en referencia al acontecimiento del 14 de julio de 1789.
En la multitud se observaron banderas francesas, palestinas y de organizaciones políticas de izquierda, además de pancartas con mensajes reivindicativos.

Universidades se suman a las movilizaciones
La jornada también marcó una participación masiva de estudiantes universitarios. La mayoría de los campus de la región de París cerraron sus puertas, entre ellos la Sorbona, París Saclay y la Universidad Panteón Asas.
“Juventud, resiste, demuestra que existes” y “No somos una generación de vagos sino de luchadores” fueron algunos de los mensajes exhibidos durante la movilización.
También participaron profesores, quienes acompañaron a sus estudiantes durante la marcha.
Temor por posibles enfrentamientos
Aunque los manifestantes aseguran que su protesta es pacífica, el temor a posibles hechos de violencia estuvo presente durante la jornada. Los accesos del metro hacia Bastilla fueron cerrados por orden de la prefectura, mientras agentes antidisturbios controlaban los ingresos a la plaza y revisaban bolsos y mochilas.
Algunos estudiantes incluso llevaban anotados en brazos y piernas teléfonos de abogados, como medida preventiva ante una eventual detención.
En los alrededores también fueron vistos grupos de personas vestidas de negro, con el rostro cubierto, que contrastaban con la mayoría de los manifestantes.
Mientras avanzaban las movilizaciones, una consigna se repetía entre los jóvenes: “Hasta que nos escuchen”.




